+54 9 11 6999-4177

En la Argentina, siete de cada diez visitas al neurólogo son por cefalea

La Cefalea, causante de muchas muertes

Cefalea: es la sensación dolorosa localizada en la bóveda craneal.

Pueden clasificarse en: a) las cefaleas sin causa órganica identificable y b) las cefaleas con causa órganica identificable.

Cefaleas sin causa orgánica demostrable:

Algunas cefaleas se desarrollan en respuesta a stress emocional, algunas recidivan a intervalos regulares como si estuvieran determinadas por algún reloj biológico interno “cefalea en racimos”.

La cefalea tensional (por contracción muscular), habitualmente comienza en forma gradual y empeora hacia el final del día. El malestar es descripto como constante, molesto, opresivo, en el cuello y en la parte superior de la cabeza. Las cefaleas a menudo persisten durante días, semanas o meses. Están acompañadas por sensación de aturdimiento y dificultad para concentrarse.

Las crisis de cefaleas tensionales pueden estar desencadenadas por depresión, tensión emocional o la posición forzada del cuello. Estos síntomas pueden aliviarse con el ejercicio, calor, antidepresivos, relajantes musculares y tranquilizantes.

Cefaleas en racimos: Las cefaleas “en racimos”, aparecen varias veces en el día o en el transcurso de una semana o durante varias semanas. El dolor comienza de manera abrupta, a menudo una o dos horas después de acostarse. Habitualmente está ubicado en un ojo o sus inmediaciones, pero puede sentirse en la sien o en ese lado de la cara. Hay congestión facial y ocular. El alcohol precipita los ataques.

Migraña:

La migraña es una cefalea que se presenta periódicamente, y mejora al permanecer en la oscuridad o en el sueño. Es hereditaria, afecta más frecuentemente a las mujeres.

En general comienza en la adolescencia y tiene un pico entre los 30 y 45 años, tiende a disminuir después de los 50 años, sobre todo en los hombres.

La cefalea comienza rápidamente, el dolor es intenso. Puede acompañarse de nauseas, vómitos y visión borrosa.

Cefaleas en la hipertensión arterial: no son específicas de la hipertensión arterial. Aparecen al despertar y se localizan en la región occipital. Duran unas pocas horas.

Cefalea asociada a la fiebre: muchos cuadros febriles son acompañados de cefaleas.

Cefalea por tos: la tos puede producir en ocasiones dolor de cabeza intenso, que suele durar unos minutos o aún menos.

Cefaleas de causa ocular: el glaucoma agudo, puede causar dolor en la órbita.

Cefaleas en sinusitis: las sinusitis frontal y maxilar son responsables del dolor espontáneo y sensiblidad en las zonas correspondientes.

Cefaleas de causas odontológicas: la infección de la raíz apical de una o más piezas dentarias puede producir un dolor constante y punzante en las encías superiores o inferiores. En este caso el dolor puede irradiarse desde la articulación hasta la sien, el rostro o el cuello. Una tendencia a apretar las mandíbulas (bruxismo), agrava el trastorno.

Cefaleas por afecciones de la columna cervical: cualquier trastorno de la columna cervical puede producir cefalea occipital, así como dolor referido en la región frontal y ocular.

Cefaleas por compromiso de los nervios craneales: se destaca la del nervio trigémino, la afectación de una o más de sus ramas pueden dar origen a a dolor muy intenso. Este dolor puede ser precipitado al hablar, o masticar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguir leyendo:

Salud

La salud en la tercera edad: Una demanda que crece

Adultos mayores en Argentina: datos concretos sobre un desafío actual En la Argentina viven actualmente más de 7 millones de personas mayores de 60 años, lo que convierte al envejecimiento poblacional en uno de los principales desafíos sanitarios de las próximas décadas. Este crecimiento sostenido de la población mayor impacta de manera directa en los

Dia de la discapacidad
Discapacidad

Derechos laborales de las personas con discapacidad: una deuda de toda la sociedad

Hablar de inclusión laboral en Argentina sigue siendo un desafío pendiente. A pesar de los avances normativos (como la Ley 22.431, su modificatoria Ley 25.689 y el Decreto 312/2010, que establecen un cupo laboral del 4% para personas con discapacidad en el sector público) los resultados reales siguen lejos de lo que la ley promete.Hoy,

Scroll al inicio