El dolor crónico y la psicología

El dolor crónico y la psicología

Desde la disciplina Psicológica se viene prestando atención particular al tema del dolor crónico, desde hace décadas atrás. El dolor crónico se entiende como una experiencia que coloca a las personas bajo estrés, en tanto que atenta directamente contra su bienestar.

Ante tal experiencia, los individuos ponen en marcha diferentes mecanismos de actuación o estrategias de afrontamiento para intentar reducir el malestar provocado por dicha situación.

El tipo de estrategias de afrontamiento utilizadas por los pacientes incide en el grado de ajuste que estos presentan ante el dolor y la enfermedad.

Cuando aparece un dolor adquiere una función adaptativa puesto que sirve de señal o aviso de que algo “anda mal” y, por lo tanto, nos alerta para que tomemos medidas oportunas. Pero cuando el dolor se hace crónico, pasa a ser considerado una enfermedad en sí misma, como una experiencia estresante.

El dolor se convierte en el síntoma central de todo el proceso, y es uno de los principales motivos por los cuales las personas acuden a las consultas médicas.

En el dolor crónico intervienen factores biopsicosociales (físicos, cognitivos y emocionales), que requieren un acercamiento multifactorial (estudio, evaluación y tratamiento), donde se tienen en cuenta las diferentes estrategias de afrontamiento, diversas variables cognitivas y los estados de ánimo (emocionales), implicadas en dicho proceso.

Por tal motivo debemos tener presentes las siguientes indicaciones, que se llevarán a cabo con el equipo terapéutico psicológico e integral:

  • Manejo de las estrategias de afrontamiento activas (intentos del paciente para controlar el dolor: actividades distractoras, relajación, ejercicios, entre tantas otras por medio de técnicas cognitivo-conductuales psicológicas y físicas).
  • Manejo de las estrategias de afrontamiento pasivas (Médico, y medicación, etc.).
  • Valoraciones que realiza el paciente sobre la situación.
  • Recursos de que dispone para afrontar el dolor.
  • Valoraciones cognitivas (creencias sobre su dolor positivas o negativas, desadaptativas que pueden dificultar y reducir la eficacia de un tratamiento integral).
  • Malestar emocional (estado de ánimo sumamente importante en la percepción del dolor).
  • Tratamiento de incidencia de emociones negativas (depresión, ansiedad, miedo, ira, y otras), y que en pacientes con dolor crónico es muy alta.

El estado de ánimo se relaciona con la percepción del dolor encontrándose una relación directa entre el malestar emocional y la severidad del dolor crónico.

A su vez, el estado de ánimo se relaciona con las estrategias de afrontamiento.

Tener en cuenta que además del dolor físico, el dolor lleva asociados una serie de procesos psicológicos desagradables, duros y amenazantes como el propio dolor y que se unen indisolublemente a él.

Por lo tanto, la lucha a ultranza contra el dolor tiene que tener en cuenta los aspectos psicológicos que surgen asociados a él, para poder disminuir el sufrimiento que conlleva.

El dolor crónico es una experiencia sensorial y emocional, no es uno sin lo otro, desagradable, asociado con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma. Y en ella se incluye de forma explícita el componente emocional, y por lo tanto psicológico, del dolor. El sufrimiento psicológico es a veces peor que el físico y tan real como él. Se siente en el cuerpo con tanta intensidad o más que el dolor asociado a un daño físico.

Es un proceso complejo que pasa por la aceptación de algo desagradable y amenazante como el dolor crónico, lo que nos coloca ante retos personales trascendentes que pueden necesitar un trabajo terapéutico profundo e integral en sus aspectos bio-psico-sociales.

Las técnicas psicológicas y la terapia contribuyen a la creación de la capacidad de resistencia y el manejo del dolor crónico.

Tips para comenzar en el manejo del dolor y el estrés:

  • Consultá a un profesional de la salud: Psicólogo para el manejo de las emociones ligadas al dolor.
  • Realizá actividades agradables que favorezcan una actitud y pensamientos positivos.
  • Relacionate con amigos, familiares, grupos de apoyo, etc.
  • Enfocate en tus logros y proyectos de manera positiva.
  • Mantené una dieta saludable, dormí las horas necesarias para un mejor bienestar durante el día y realizá actividades físicas.

 

Por la Lic. Lidia B. Carnuccio, Psicóloga (UBA) (M.N. 44204), integrante del equipo terapéutico de Rebiogral.

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