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¿Cómo se trata un ACV?

Tratamiento del dolor

Se conoce que, en el mundo, entre casos existentes y nuevos, se producen entre 8 y 9 ACV cada 100 habitantes por año. En argentina la estadística marca un caso nuevo cada 9 minutos (aproximadamente), esto significa que tenemos entre 124000/125000 casos nuevos de ACV por año; de los cuales el 80% son isquémicos, por obstrucción de la circulación en una o varias arterias del cerebro y el 20% de tipo hemorrágico, que se da en gente joven (menos de 45 años). Los casos isquémicos se dan en adultos mayores a 60 años y es la principal causa de discapacidad neurológica. Es fundamental el diagnostico oportuno para un tratamiento eficaz y rápido. Cuando los pacientes son dados de alta deben comenzar inmediatamente el proceso de rehabilitación para que tengan mejores resultados y se acorten los tiempos de convalecencia, y la persona se reincorpore, en la medida individual de cada caso, a una mejor calidad de vida con menor dependencia de los demás. 

Se entiende por ACV al fenómeno clínico neurológico que resulta de la interrupción más o menos rápida, en minutos, horas o días, del normal flujo circulatorio en una parte del cerebro, 80% del tipo isquémico y el 20 % tipo hemorrágico, con sus consecuentes manifestaciones de tipo neurológicas, que dependerá del área o de las áreas afectadas. Si son áreas sensitivas tendrá manifestaciones sensitivas, si son áreas motoras tendrá manifestaciones motoras, o si afecta a áreas del lenguaje, de la comprensión, tendrán manifestaciones cognitivas; problemas como las afasias, la anosognosia (el individuo ignora o desconoce el lado afectado del cuerpo).

Evaluación y tratamiento, desde la psicología/neuropsicología

Los tratamientos para personas que han sufrido un ACV deben ser abordados desde un enfoque de modelo de la salud bio-psico-social en base a una rehabilitación integral, cada profesional es fundamental. Entonces, desde las diversas áreas como fonoaudiología, terapia ocupacional, kinesiología, fisiatría, psicología, neurología, y muchas veces clínica médica, cardiología, son áreas que aportan, de manera coordinada, qué es lo mejor para el paciente.

Dependiendo de la o las zonas cerebrales afectadas, serán los posibles déficits motores, sensitivos o cognitivos que presentará una persona que padezca un ACV. Es importante realizar una adecuada evaluación Neuropsicológica con test estandarizados que permiten obtener un perfil cognitivo de los déficits y recursos del paciente. El objetivo es poder comprender cómo estas alteraciones afectan las actividades cotidianas de la persona, con el propósito de llevar a cabo un programa de rehabilitación Neuropsicológica para trabajar sobre aquellas dificultades que limitan el nivel de independencia.

Las alteraciones cognitivas pueden presentarse en relación a problemas de memoria, tanto para almacenar como para evocar información, en la orientación témporo-espacial y autobiográfica, problemas atencionales, tanto en la concentración como en la atención selectiva (heminegligencia), agnosias y apraxias de diversos tipos, déficit en la capacidad de organizar y planificar actividades, dificultades para comprender y emitir el lenguaje oral y escrito, alteraciones en la viso-construcción y en la percepción, anosognosia, entre otras.

Por otra parte, en los casos donde el paciente es consciente de sus dificultades motoras y cognitivas, presentan por lo general cierta labilidad emocional, y en muchos casos esto lo lleva a frustraciones constantes y a desencadenar síntomas depresivos y/o ansiosos. Una patología de aparición brusca e inesperada produce cambios importantes y radicales en el nivel de vida que llevaba anteriormente la persona y en su contexto familiar y social.

En otros casos, los pacientes pueden estar anosognósicos, por lo que no pueden tomar conciencia real de sus dificultades ni de las consecuencias de sus actos ni decisiones. Pueden parecer apáticos, desmotivados y con falta de iniciativa. En algunos casos pueden presentar problemas conductuales tales como desinhibición, perseveraciones, comportamiento pueril, etc.

Desde el área de Psicología, la rehabilitación cognitiva, también llamada rehabilitación de las funciones cerebrales superiores, es un método terapéutico destinado a mejorar o compensar los déficits Neurocognitivos producidos por procesos que afectan el normal funcionamiento cerebral. Es el conjunto de intervenciones diseñadas para incrementar la capacidad funcional del individuo en su vida cotidiana, junto al manejo de las emociones, diversas fluctuaciones del ánimo y, patologías asociadas.

Por esto mismo es muy importante el acompañamiento psicoterapéutico y la psicoeducación tanto para el paciente como para su familia, para poder apoyarlos, contenerlos y, brindarles herramientas y estrategias para sobrellevar esta situación.

En el transcurso del tratamiento se realizan procesos de reevaluación cada año del paciente como seguimiento y, poder establecer nuevos objetivos de trabajo a partir de los cambios observados junto al manejo de nuevas estrategias de contención a nivel emocional, cognitivas-conductuales. Entre los objetivos a alcanzar se encuentran como ejemplo: -Manejo de conductas, emociones, comportamientos. 

-La aceptación de la enfermedad. 

-La contención emocional frente al tratamiento de neuro-rehabilitación, fluctuaciones del ánimo, etc.

-La orientación a familias y cuidadores.

-La aceptación de indicaciones terapéuticas y cambios en el estilo de vida.

-La elaboración del Rol perdido.

-La adecuación de expectativas de tratamiento.

-El ofrecer psicoeducación en torno a la enfermedad.

Nuestro trabajo en Centro de Rehabilitación Rebiogral se caracteriza por ser interdisciplinario, siendo las distintas áreas igualmente protagonistas en el tratamiento de las personas según sus necesidades y tiempos. Así desarrollaremos en próximo número el trabajo del área de fonoaudiología, terapia ocupacional, psicopedagogía y kinesiología, fundamentales para recuperar el auto valía.

Por Dr.Quiñones Molina

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